Técnica de la punción y lavado ecoguiado de las calcificaciones en el manguito rotador de hombro

La técnica del lavado ecoguiado de las calcificaciones de hombro consiste en la colocación de una aguja bajo anestesia local en el centro de la calcificación, de tal forma que mediante la inyección a presión de suero salino o anestésico se rompa la calcificación y se vacíe el material cálcico a la jeringa utilizada para el lavado. Esta técnica es realizada por el Dr. Antonio Miguel Molina.

Los pasos concretos de la técnica son los siguientes:

1) Localización de la calcificación bajo control ecográfico, desinfección de la piel e inyección de anestésico local con una aguja fina desde la piel hasta la bursa subacromial.

2) Colocación de una aguja de mayor calibre en el centro de la calcificación e inyección de suero o anestésico a presión hasta que se rompa, vaciándose gran parte del material cálcico a la jeringa. En el caso de salida de gran cantidad de material cálcico, es preciso en ocasiones cambiar de jeringa para continuar el lavado y vaciar la mayor parte del contenido cálcico de la calcificación.

3) Una vez finalizado el lavado, se realiza la infiltración ecoguiada de un antiinflamatorio en la bursa, porque es frecuente que una vez finalizado el procedimiento, prosiga el vaciamiento de material cálcico a la bursa a través de la fístula creada por la aguja, lo que puede producir una bursitis irritativa muy dolorosa.

Consideraciones para la realización de la técnica en las calcificaciones de hombro

• Sólo deben ser tratadas calcificaciones dolorosas, teniendo en cuenta que la mayor parte de las calcificaciones en el hombro son asintomáticas.

• Los mejores resultados se consiguen en calcificaciones grandes, > 6 mm, mientras que en pequeñas y múltiples los resultados son peores.

• El tratamiento debe intentar romper la calcificación, porque, aunque no se consiga un vaciado completo de la calcificación, la fístula que se realiza con la aguja permite muchas veces su reaborción posterior.

• Es un procedimiento sencillo, aunque requiere máxima precisión.

• Las mejores calcificaciones para realizar el procedimiento son las pastosas (“blandas”), incluyendo las bursales.

• En el caso de que se asocie este tratamiento con ondas de choque es recomendable realizarlo antes que las ondas, dado que el fraccionamiento de la calcificación por las ondas, empeora los resultados de su posible aspiración.

Resultados del procedimiento

La ruptura y fragmentación de las calcificaciones depende en gran medida de la estructura de la misma. Se consigue romper la calcificación en aproximadamente 2/3 de los casos seleccionados. En algunos casos no se consigue un vaciamiento de la calcificación dada su consistencia, en cuyo caso y siempre que la clínica persista, puede estar indicado su vaciamiento bajo control artroscópico.
Después del procedimiento puede aumentar el dolor en las siguientes 48 horas por el vaciamiento del resto de la calcificación a la bursa a través del orificio creado por la aguja. Es por ello recomendable durante los 2 días siguientes al procedimiento, un tratamiento antiinflamatorio y analgésico. Para disminuir este dolor generalmente se realiza al final del procedimiento, la inyección de un antiinflamatorio esteroideo en la bursa subacromial.
Es frecuente una reagudización del dolor entre el 1 y 2 mes después del tratamiento que puede requerir nueva infiltración en la bursa.

Complicaciones y efectos adversos

Las complicaciones de esta técnica son escasas, aunque no descartables. El control ecoguiado de la posición de la aguja hace que la posibilidad de lesión vascular o nerviosa sea mínima. Se pueden presentar cuadros vagales ligeros durante el procedimiento hasta en un 10% de los pacientes.

El mayor porcentaje de efectos adversos consiste en la imposibilidad de romper la calcificación, generalmente por su tamaño o si son calcificaciones muy sólidas y estructuradas, que incluso pueden taponar la propia aguja. Se han descrito también otras complicaciones como la rotura de la aguja o infecciones, aunque son muy infrecuentes.

Están también descritas recaídas de la clínica entre los 3 y 4 meses posteriores al lavado en un 30% de los pacientes.